La clase mestiza creció rápidamente pero su baja categoría y su pobreza les impedía habitar en el centro de Mérida, en donde moraban los españoles y los descendientes legítimos de ellos. Entonces sus progenitores les señalaron para su residencia las barriadas, especialmente las de San Cristobal y Santa Ana. Las familias españolas veían con desprecio a los mestizos, que utilizaban como servidumbre y de ningún modo les permitían mezclarse en sus actos sociales.

Los mestizos por su parte se consideraban superiores a los indios pues en la sociedad ocupaban el tercer lugar y los indios el cuarto (el primero pertenecía a los españoles que habían llegado directamente de España y el segundo a sus descendientes legítimos nacidos en América).

Consiste hoy el traje clásico de los mestizos varones en una camisa larga de tela blanca, finamente planchada. Un pantalón de dril o lienzo fuerte blanco, almidonado y planchado que termina en ancha boca de campana. Sandalia (alpargata) de lujo de buena piel, sujeta al tobillo con correas pespunteadas y charoladas y suela gruesa de dos o tres capas de cuero.
Usan sombrero de paja tipo jipijapa o panamá, fabricado en el Estado; la pechera de flamante camisa va sujeta con botones de oro, pendientes de una cadenilla del mismo metal que los une a todos por dentro de la camisa. Este es el traje de lujo de los mestizos.